miércoles, 5 de diciembre de 2012

Usted es todo lo que encuentro

Yo busco.

Busco poemas, busco palabras, busco sueños y busco amaneceres para dedicarle. Me gustaría por ejemplo regalarle un pedacito de poema, un pedacito de sueño. Sería lo ideal, por ejemplo, un poema de un sueño. Yo busco, si, pero no encuentro. Ni palabras, ni poemas, ni sueños, ni amaneceres. Yo voy buscando por las esquinas y los callejones.

Yo voy por ahí soñando despierta. Soñándolo, que es un decir. Soñándonos, más bien, porque nunca lo he soñado solo. Y me lo encuentro a usted, usted que siendo tan usted pasea por las esquinas y los callejones, usted que siendo tan usted me encuentra aun sin buscarme.

Y yo pienso que mi búsqueda se hace ilegitima si usted me ayuda a buscar. Entonces usted y yo buscamos, o más bien yo busco con usted tomado de mi mano y fingiendo que no se que busco para que usted no busque. Busco poemas, busco sueños, busco palabras, busco amaneceres.

Yo busco, si, pero no encuentro. Me rindo de vez en cuando, y en ese justo instante lo encuentro a usted tomado de mi mano caminando por esquinas y callejones, buscando sin buscar. Yo busco regalarle sueños, poemas, amaneceres y palabras pero no los encuentro. Yo busco y me doy cuenta de que usted es todo lo que encuentro, usted es mi sueño, mi poema y mis palabras. Su sonrisa es para mi el amanecer.

Entonces no busco, solo lo encuentro. Lo encuentro tomado de mi mano, amaneciendo y preguntándome que busco. Yo le respondo que no busco nada porque usted es todo lo que encuentro. Entonces no le regalo nada más que mi búsqueda y un paseo por las esquinas y los callejones.

(En verdad me frustro por no poderle regalar un verdadero poema, pero siendo sincera últimamente su nombre es el único que encuentro)