Las convenciones literarias dicen que:
Los tiempos en los que se sitúa el poeta son presente, pasado y, pocas veces, futuro que no es el tiempo de la emoción más directa. Incluso cuando se siente añoranza o melancolía por el pasado, esa emoción se siente desde el presente.
Yo, como de como de costumbre, queriendo llevar la contraria te escribiría, es mas, te escribiré:
Te amaré.
Y me situaría en el futuro, te repetiría...
Te besaré, te soñaré y te lloveré,
te lloveré a cantaros o a mares si quieres
Y diría ¿Viste?
¡Que poetiza tan intrépida! la que te escribe en futuro.