Es increíble que se tengan que recorrer miles de kilómetros para encontrarse con uno mismo. Ahí estaba yo y ahí estaba el, yo lo sabia aunque no podía verle… pero si podía sentirle más fuerte y más cercano que nunca. Intente antes relatar su historia, pero siempre la esencia que flotaba en el aire al invocar su nombre me lo impedía, fue entonces que me descubrí; sola e incapaz de traerlo de nuevo a la vida.
Por fortuna la luna estaba llena, una luna menguante hubiera afectado mis facultades… Tanto como lo hacia el roce de sus dedos en mi cuello, el lo sabia pero ninguno de los dos lo aceptaba, entonces años después y ahora en mi encuentro con la magia, lo sentí de nuevo en mi cuello ahí estaba el, presente, presente como siempre pero esta vez yo no era la única que notaba su ausencia indeleble.
Es entonces cuando recuerdo la voz de aquel hechicero aquel que me decía que la magia no se busca, aquel que me dijo que la magia seria quien me encontraría, la magia flotaba en el aire, eran las noches tan estrelladas y el mar tan potente, podrías perderte en la hermosura de los atardeceres y la dulzura de cada amanecer, entonces es así como la magia entra, entro esta vez recia como una tempestad. Melancolía tristeza y alegría todas mezcladas en ese caluroso cuarto lleno de pociones para invocar amores, generar ilusiones y provocar desengaños.
Ahí estaba ella imponente, abrí mis ojos y vi su sonrisa distorsionada por el humo del tabaco, sentí sus pesadas manos tocar mis tobillos. Ella estaba rodeada por un aura de misterio y enigma que solo el poder de su magia podía otorgarle.
Ahí estaba yo frágil, fue así como exhalo profundamente el tabaco y vio mi alma desnuda, sus manos sintieron mi esencia y mi piel desamparada, yo estaba rodeada de una extraña energía que jamás podría describir… La pureza de sus palabras quebrantó mi frágil corazón.
Me miro directamente a los ojos y me dijo casi susurrando palabras que aun así retumbaron en mi cerebro como si las hubiese dicho con un altoparlante: -Ambas sabemos que el está aquí, ambas sabemos que nunca te ha dejado, pero él quiere que hoy sepas; siempre será tu eterno caballero y la máscara que ahora utiliza para llegar a ti es con frecuencia el rostro de quien menos has esperado y quien más ha aguardado por tu presencia aunque ni el lo sepa ni tu lo quieras aceptar.
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