lunes, 19 de marzo de 2012

Un diario de campo del 2019



16.07.2019. Muchos años han pasado. Me parece increíble aun recordar las palabras que condujeron mi destino a este preciso instante, me parece escuchar en mi cabeza el sonido retumbante de algunas de las primeras palabras de mi clase de introducción a la antropología. En ese momento jamás imagine que tal excitación se fuera a repetir como ahora mismo. Siento el palpitar de mi corazón y el temblor de mis manos; ahora como en ese momento las palabras “para un antropólogo nunca existe un porque si” cobran cada vez más sentido.

Ayer llegó una visitante más que extraña al pueblo. Ella dice buscar algo que yo jamás había escuchado más que en leyendas y uno que otro rumor. Hace muchos años no vino persona tan singular al pueblo, se la pasa haciendo preguntas sin respuestas e indagando sobre temas que a muy pocos interesan y de los cuales muy pocos entienden en el pueblo. Espero hijo, te encuentres muy bien y que sigas estudiando duro.
Con amor Jaime 

16.08.2019. Hace un mes que llegue a mi destino y tengo que aceptar que las cosas van mucho mejor de lo que yo esperaba; a mi parecer he realizado un excelente trabajo etnográfico ya que en el pueblo creen que he venido en busca de un misterio y no conocen realmente la intención de mi estudio, he podido pasar desapercibida en el pueblo. El estudio del fenómeno social que me motiva va muy avanzado. Aunque si bien no he descubierto en el pueblo la conformación de un grupo social con las características que particularmente me interesan creo que voy por muy buen camino.

Todo… bueno casi todo ha sido normal en el pueblo. Creo que recordarás la visitante que te nombre en mi última carta; ha seguido con su ánimo curioso preguntando y preguntando. No sé si eso o su extraño comportamiento es lo que ha motivado a tus antiguos compañeros de escuela a concentrarse en ella; sus comportamientos y preguntas los inquietan cada vez más, tanto que los he visto hablar entre ellos acerca de esto casi a diario. Salúdame a tu hermano y recuérdanos a todos aquí.
Con amor tu padre.

16.09.2019. Ha pasado un mes más de trabajo y pienso que la investigación va muy bien, he estado observando la integración social y la conformación de grupos como fenómeno, estudiándola aun mas y hace poco encontré entre mis libros algo que me inspiró; uno de los primeros libros que leí en la universidad “el etnógrafo no se limita a recopilar hechos…la mente del antropólogo no es ni un cubo, ni una cesta, sino un reflector. Busca y recalca, percibe esto pero no aquello. Resume y reconstruye hechos a partir del flujo de la experiencia”2 me sentí tanto o más identificada que la primera vez que lo leí. Todo lo que hago; todo lo que soy en este momento se conjuga en este simple párrafo.

Creo que si vinieras de nuevo al pueblo no reconocerías a tus antiguos compañeros, hay en su comportamiento cosas que nunca pensé ver en ellos. La visitante, como ellos la llaman, despertó la más viva de las curiosidades. Aun no entiendo el porqué pero se han convertido en su sombra sin que ella lo note; de una asombrosa manera se han organizado para seguir sus movimientos la mayor parte del tiempo, y de manera aun mas asombrosa han detallado y estudiado su comportamiento con los libros por los cuales antes se burlaban de ti al verte leyendo. No había visto a nadie cambiar así solo por observar a una persona se ven tan interesados y absortos que me abruman, tanto que como notarás solo te he hablado de la visitante y lo que en ellos ha causado. Saludes a tu hermano y espero que todo esté bien.
Con mucho amor Jaime

16.10.2019. Cuatro meses desde el día que llegue aquí y creo que es la primera vez que me siento así en cuanto a mi estudio, me siento como Jeff en la película que alguna vez vi en mi clase de introducción a la antropología; inútil, recluida, solo observando por la ventana del hostal día y noche sin llegar a nada concreto y aunque sé que he avanzado en mi trabajo concentrándome en un nuevo foco como lo es un grupo de muchachos que he visto debatir un par de veces en la tienda del pueblo; he sentido que solo me limito a observarlos discutir por horas sin ni siquiera poder oír a cerca del tema que tanto les apasiona. Se que ese tema en común es algo que los mueve y los agrupa; los unifica y es exactamente el fenómeno social que deseo estudiar, pero me siento realmente impotente al no poder tener una mirada más cercana objeto de su unión para poder llegar a una conclusión para mi estudio.

Curiosamente el interés de tus compañeros parece ser contagioso; podrás llamarnos locos pero en estos últimos días don Luis el tendero y yo nos hemos unido a tus compañeros en su observación a la visitante. Don Luis ha aprovechado sus visitas a la tienda y hablado con ella a cerca de porque se encuentra aquí ella dice que viene en busca de un misterio que cuentan en leyendas pero nosotros no estamos muy convencidos de eso. Yo por mi parte aprovecho sus caminatas matutinas para encontrarla según ella casualmente y hablar de temas que han ido desde la cocina hasta la religión y la política.Espero no aburrirte con mis cartas que ahora solo hablan de la visitante, tranquilo tu mama también dice que estamos locos. 
Con cariño tu padre

16.11.2019. Hoy me lleve la más grande sorpresa que he tenido en toda mi vida, la emoción no se equipara al asombro cuando en un acto no sé si de determinismo o de espontaneidad me atreví a encontrar por la fuerza el objeto de la pasión del grupo social al que estaba estudiando ya que me había sido realmente imposible escuchar alguna de sus discusiones. Me sorprendí al ver relatado en uno de sus cuadernos cada uno de mis movimientos de la semana pasada: las preguntas que yo les hacía, tanto como las respuestas que ellos me daban, mis comportamientos y costumbres que ni siquiera yo misma había notado en mi manera de actuar y hablar estaban descritos detallados y analizados en aquel cuaderno. Después de la estupefacción acepto que tarde un poco en entenderlo todo, ese objeto que tanto les apasionaba a ellos y que tanto deseaba yo descifrar era yo misma; inmediatamente me vino a la cabeza esa figura del perseguidor perseguido que tanto debatí a lo largo de mi carrera. En este caso me encontré con un estudio etnográfico detallado a cerca de una etnógrafa.

martes, 6 de marzo de 2012

No me gusta el arte de Monet

Soy una persona de extremos, Blanco o negro, tómalo o déjalo, Frió o caliente, odio divagar aunque en este momento es todo lo que he hecho... A continuación explicare entonces como acabo de hacerlo, por que odio el arte de Monet y por que no tolero a la gente que parece hija de uno de sus pinceles.



Despertar, seguir estando dormida. Bañarse, despertarse de una buena vez… Empezar a pensar, no querer hacerlo. Desayunar, discutir como siempre por temas triviales de la vida cristiana y querer haber nacido en una familia laica o atea o militante o zapatista o al menos una liberal.

Tomar un bus, mirar por la ventana y ver muchos cuadros de Monet observándote sin que tú los observes a ellos. Respirar, maldecir al los dioses del Olimpo y del averno por no poder hacerlo sin dolor. Pensar, evadir de nuevo el tema mentalmente.

Tener clase, seguir tu vida… Así es siempre todo, como un eterno laberinto sin salidas ni entradas. Como un laberinto que estas condenado a repetir con pequeñas variaciones pero que siempre te conduce a la misma confusión.

Yo pensé en escribir esto contemplando unos de esos cuadros de Monet y del atardecer difuso. ¿Por qué? Es simple, no soy capaz de pensarlo, mucho menos voy a poder decirlo… Escribiéndolo soy neutra y desboco mis sentimientos en el rítmico oprimir de las teclas. No estoy bien. Habría que ser idiota para no notarlo.

Todo es un cuadro de Monet, todo se pierde y se difumina. El me fastidia, el también se pierde y se difumina, es demasiado gris. ¿Pero cómo sería capaz yo de decirle eso? No lo soy, ese es el punto. No lo fui y no lo seré. Es difícil de explicar, ni yo misma sé que es lo que pasa o que fue lo que paso. No se que, ni en qué momento pasó… Es más, no sé ni siquiera si algo paso.

Me siento culpable, culpable de su felicidad. Es algo triste porque yo siendo su felicidad esperaría que él fuera la mía y no es así. Soy envidiosa, un poco cruel, pero sincera… Odio ser quien soy. Por decirlo tan crudamente y por esperar que él lo lea y no se sienta mal, espero que eso pase y sé que no será así. Yo lo haría, o no lo haría. No sé quién soy y no sé qué haría ¿porque he de saber o por qué ha de preocuparme por qué haría él? Se supone que lo haga, lo intento pero no puedo.

Siento que no lo conozco, siento (al contrario de lo que él dice sentir) que entre más lo conozco menos me agrada. Siento que él no me conoce, siento que no le gustaría hacerlo ¿Cómo podría yo decirle te adoro a un desconocido? Es algo completamente estúpido, hipócrita y hueco en mi opinión.

Siento que el haría cualquier cosa por mí, eso me fastidia. No quiero eso, no quiero a alguien así. Detesto esa sumisión, se me hace débil, en mi opinión despreciable. No me gusta la debilidad. No quiero a alguien que quiera descubrir cosas sobre sí mismo y que les pregunte a los demás ¡¡Me parece ridículo!! No quiero a alguien ese es mi problema. No es que no lo quiera a el, es que no quiero quererlo.

No sé como tome el esto cuando lo lea, pero me parece lo más lógico que él lo lea. Al fin y al cabo fue pensado, sentido y escrito por su causa. Solo espero que no me odie, aun así no quiero escuchar que me quiere porque no porque no lo merezca sino porque él no tiene motivos para hacerlo.