martes, 6 de marzo de 2012

No me gusta el arte de Monet

Soy una persona de extremos, Blanco o negro, tómalo o déjalo, Frió o caliente, odio divagar aunque en este momento es todo lo que he hecho... A continuación explicare entonces como acabo de hacerlo, por que odio el arte de Monet y por que no tolero a la gente que parece hija de uno de sus pinceles.



Despertar, seguir estando dormida. Bañarse, despertarse de una buena vez… Empezar a pensar, no querer hacerlo. Desayunar, discutir como siempre por temas triviales de la vida cristiana y querer haber nacido en una familia laica o atea o militante o zapatista o al menos una liberal.

Tomar un bus, mirar por la ventana y ver muchos cuadros de Monet observándote sin que tú los observes a ellos. Respirar, maldecir al los dioses del Olimpo y del averno por no poder hacerlo sin dolor. Pensar, evadir de nuevo el tema mentalmente.

Tener clase, seguir tu vida… Así es siempre todo, como un eterno laberinto sin salidas ni entradas. Como un laberinto que estas condenado a repetir con pequeñas variaciones pero que siempre te conduce a la misma confusión.

Yo pensé en escribir esto contemplando unos de esos cuadros de Monet y del atardecer difuso. ¿Por qué? Es simple, no soy capaz de pensarlo, mucho menos voy a poder decirlo… Escribiéndolo soy neutra y desboco mis sentimientos en el rítmico oprimir de las teclas. No estoy bien. Habría que ser idiota para no notarlo.

Todo es un cuadro de Monet, todo se pierde y se difumina. El me fastidia, el también se pierde y se difumina, es demasiado gris. ¿Pero cómo sería capaz yo de decirle eso? No lo soy, ese es el punto. No lo fui y no lo seré. Es difícil de explicar, ni yo misma sé que es lo que pasa o que fue lo que paso. No se que, ni en qué momento pasó… Es más, no sé ni siquiera si algo paso.

Me siento culpable, culpable de su felicidad. Es algo triste porque yo siendo su felicidad esperaría que él fuera la mía y no es así. Soy envidiosa, un poco cruel, pero sincera… Odio ser quien soy. Por decirlo tan crudamente y por esperar que él lo lea y no se sienta mal, espero que eso pase y sé que no será así. Yo lo haría, o no lo haría. No sé quién soy y no sé qué haría ¿porque he de saber o por qué ha de preocuparme por qué haría él? Se supone que lo haga, lo intento pero no puedo.

Siento que no lo conozco, siento (al contrario de lo que él dice sentir) que entre más lo conozco menos me agrada. Siento que él no me conoce, siento que no le gustaría hacerlo ¿Cómo podría yo decirle te adoro a un desconocido? Es algo completamente estúpido, hipócrita y hueco en mi opinión.

Siento que el haría cualquier cosa por mí, eso me fastidia. No quiero eso, no quiero a alguien así. Detesto esa sumisión, se me hace débil, en mi opinión despreciable. No me gusta la debilidad. No quiero a alguien que quiera descubrir cosas sobre sí mismo y que les pregunte a los demás ¡¡Me parece ridículo!! No quiero a alguien ese es mi problema. No es que no lo quiera a el, es que no quiero quererlo.

No sé como tome el esto cuando lo lea, pero me parece lo más lógico que él lo lea. Al fin y al cabo fue pensado, sentido y escrito por su causa. Solo espero que no me odie, aun así no quiero escuchar que me quiere porque no porque no lo merezca sino porque él no tiene motivos para hacerlo.

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