Entonces me senté y lloré. Me senté en una silla de bus chiquita y dañada, de esas que nunca te permiten estar cómodo pero por las que igual peleas al subirte en la mañana, llore en un bus, eso es más real que llorar a la orilla cualquier rio.
Ahí me senté y lloré, en silencio. Lloré pasando frente al monumento a los soldados caídos con música fúnebre de fondo, de esas que dejan hueco en el alma. Lloré porque nunca se ha levantado un monumento a los indígenas caídos, a los campesinos caídos, a los trabajadores caídos o a los estudiantes caídos. Lloré porque yo lloraba, a nadie le importaba y eso era prueba de la razón por la que lloraba. Lloré porque todos lloran y a nadie le importa, lloré por mi lucha y por la de mis compañeros, lloré porque recordé que muchos piensan que esa misma lucha no es de ellos.
Lloré porque aun soy capaz de hacerlo, llore sintiendo el dolor de una madre viendo morir a sus pequeños, lloré porque vi en ella morir de sus sueños. Lloré porque lloraba en lugar de acudir a ayudarla, lloré porque no sabía cómo hacerlo. Llore porque vivo en un mundo de ciegos, sordos y mudos un mundo donde no se ama, donde sentir es el peor de los pecados y donde creer es solo cosa de pendejos. Llore porque quise salvar el mundo y nunca he sabido cómo hacerlo, llore porque me vi impotente y porque aun hay mucho que no entiendo. Lloré porque se nos apaga la vida y aun así vivimos fingiendo que todo está bien, que la vida no es justa pero que ese nunca es problema nuestro.
Llore porque llorar no es desgracia, lloré porque pude, lloré porque quise, lloré porque aun siento Pero lo importe no es la razón por la que llore sino la razón por la que deje de hacerlo. Deje de llorar porque aun pienso que en la vida esa no es la salida.
Lloré, si, lloré. Pero me levanté seque mis lagrimas y me propuse cambiar el giro del mundo. Crear, soñar, construir, amar, sentir, imaginar… Sobre todo imaginar, ser lo que imagino, ser lo que quiero, ser lo que puede salvar el mundo, ser sobre todo la persona que el mundo necesita para no llorar y crear, soñar e imaginar otro mundo, un mundo a mi lado donde todos seamos quienes cambiemos el mundo.
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