Fue la luna con su atrayente brillo, fue el frio de la noche como una espada cortante, fue la incertidumbre de las estrellas opacas y fue la soledad del secreto lo que me impulso a escribir esto. Son las lágrimas lo que da sentido al relato secreto y es la noche oscura y solitaria lo que impulsa a las palabras a tomar la esencia de lo que nunca antes fue contado.
Desde aquí; desde la oscuridad es donde surge lo más puro, de lo oscuro nace lo más puro, como cada amanecer de la noche más profunda, como la fuerza vivas de la luna llena que ilumina el costado de mi esencia o como el amor más sincero que surge del alma más desesperada.
Así surge esta historia que más que una historia fue algún día un recuerdo.
La historia de Santiago es mi historia, parte de mi esencia. Es como cualquier otra y también como ninguna es una historia hermosamente distinta hasta la última palabra y desde el primer suspiro.
La historia de Santiago es mi historia, parte de mi esencia. Es como cualquier otra y también como ninguna es una historia hermosamente distinta hasta la última palabra y desde el primer suspiro.
La historia de Santiago es un secreto, un secreto que solo él y yo compartíamos. Un secreto que calla, secreto que duerme, secreto que atormenta. Un secreto revelado no sé si por error o cobardía al no poder aguantarlo como secreto nunca más.
La historia de Santiago es un recuerdo, es más sueño que otra cosa, un sueño constante de un recuerdo perpetuo, un recuerdo que atesoro, un recuerdo que me sigue, un recuerdo que difícilmente será olvidado por mas veces que lo intente.
Una historia que ya no necesito.
La historia de Santiago es un recuerdo, es más sueño que otra cosa, un sueño constante de un recuerdo perpetuo, un recuerdo que atesoro, un recuerdo que me sigue, un recuerdo que difícilmente será olvidado por mas veces que lo intente.
Una historia que ya no necesito.
A continuación contare la historia de Santiago, no sin antes aclarar que su esencia es para mi sagrada. Quien lea esta historia y realmete se interese en ella debera verla con el mismo respeto con que yo lo he hecho por años, los mismo años que llevo guardando este triste secreto.
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