miércoles, 29 de abril de 2015

Eterno resplandor de una mente sin recuerdos

Me desperté esta mañana y recordé. 
No, no recordé, ese es el asunto. El asunto, el jodido asunto es que no recuerdo.

No se en donde he estado desde hace tiempo. Me desperté perdida, perdida de mi. 
¿Acaso intenta el tiempo jugarme una broma? Acaso es posible que sea esta la realidad 
¿Deje que mis años transcurrieran así de fácil? Dejé a mi vida vivir sin mi.

La dejé y ahora busco mi memoria de vuelta.
Vuelve y juega; Aquí vamos.

***

Es este miedo a olvidar lo que nos tiene jodidos. Es miedo, nada mas, el que nos impulsa a garabatear nuestros recuerdos aquí y allá en cuentos, fotos y canciones. ¿Y para que? ¿Porque no optar por el olvido? Si al fin y al cabo los recuerdos, las novelas y los diarios no son mas que el estuche vacío. Estamos llenos de recuerdos, de fragmentos de la realidad a los que damos orden y reorden... Nunca encajan, la vida se nos escapó del recuerdo. La vida se nos escapó, se nos escurrió entre los dedos mientras intentábamos contenerla para retratarla en su mejor angulo. Y aquí estamos, intentando narrar una historia que no recordamos, de la que no tenemos mas que pequeñas fracciones de recuerdos delicadamente seleccionados ¡A la mierda! No recuerdo nada, me voy a inventar la realidad.

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